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8 de junio de 2011

MIB (08/06/2011): LA OPORTUNIDAD DIGITAL

Con Alberto Díaz hoy hemos tenido una sesión centrada en la identificación de la oportunidad digital apoyada en algunos conceptos teóricos y, sobre todo, en mucho diálogo.

¿Cómo podemos juzgar si existe una oportunidad digital o no? ¿Cómo se define una oportunidad digital? Una opción es a través de la intermediación y, en este sentido, Internet altera la cadena de valor desintermediando.

Desintermediar significa evitar pasos que ya no añaden valor en una industria. Un mismo output para menor input o, dicho de otro modo, más productividad. La tecnología empuja la desintermediación (los recursos son más accesibles y entrelazados, existe una democratización de la tecnología, ya no existen industrias blindadas y aparecen nuevos competidores, y se abren oportunidades para todos). Si los modelos de negocio cambian, las organizaciones también deben cambiar ante la “disrupción” digital pero aparecen focos de resistencia al cambio. Lo que definirá el futuro éxito de la empresa será la productividad y la desintermediación define la productividad.

Aunque pueda dar la sensación de que lo digital ha destruido industrias, la realidad es que ha situado al consumidor en el centro de la experiencia, habilitándole a hacer cosas que antes no podía y generando en el mismo un mayor interés por consumir.

Interpretando cuándo la tecnología o las aplicaciones van a ser capaces de digitalizar parte o todos los pasos de la cadena de valor es la forma de identificar una oportunidad digital. Pero también hay que razonar desde la tecnología en el sentido de saber cómo una tecnología puede ayudar a digitalizar un negocio para identificar la oportunidad digital. Un ejemplo lo constituye la comunicación publicitaria donde la cadena de valor entre marca y consumidor se está desintermediando.


La desintermadiación, pues, pude verse como un proceso disruptivo que genera reacción, que desintermedia, que añade valor y que pone al usuario en el centro de la experiencia.

Pero ante la desintermediación suele surgir la resistencia al cambio y ese cambio hay que saber y querer gestionarlo.

La organización sirve a un modelo de negocio. Si el modelo de negocio cambia como consecuencia de un proceso de digitalización, la organización también tiene que cambiar. Como el proceso de cambio de una organización es más lento que el que pueda sufrir el modelo de negocio, es muy importante anticiparse y saber con antelación si nuestra empresa es susceptible de digitalizarse para ir adaptando la organización y no llegar tarde. En este cambio se dan cuatro fases: la complacencia (somos líderes, siempre nos ha ido bien,…), la negación (nuestro negocio no es digitalizable, esto es una moda, me agarro a lo que sé que funciona,…), la confusión (cómo nos hemos metido en este lío, necesito ayuda,…), y la renovación (de esta salimos, juntos podemos, menos mal que lo hicimos, estamos en la línea correcta,…).

Para saber en qué punto se encuentra nuestra empresa hay que ver quién es nuestro competidor y si los competidores son los mismos que hace 15 años, o la industria en la que nos movemos aún no está preparada para digitalizarse o estamos muy perdidos. Es fundamental definir quién será nuestro competidor el día de mañana así como dónde queremos posicionar nuestra empresa.

Para mover de verdad a una organización hay que empezar moviendo a las personas… y para ello: organización => personas => motivación…




Hasta mañana.

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